miércoles, 28 de septiembre de 2016

Retiro comunitario: "Somos un Cuerpo".

Charla de la tarde. "Somos un Cuerpo.

Texto 1 Co 12,12-27:

12 Las partes del cuerpo son muchas, pero el cuerpo es uno; por muchas que sean las partes, todas forman un solo cuerpo. Así también Cristo. 13 Hemos sido bautizados en el único Espíritu para que formáramos un solo cuerpo, ya fuéramos judíos o griegos, esclavos o libres. Y todos hemos bebido del único Espíritu. 14 Un solo miembro no basta para formar un cuerpo, sino que hacen falta muchos. 15 Supongan que diga el pie: "No soy mano, y por lo tanto yo no soy del cuerpo." No por eso deja de ser parte del cuerpo. 16  O también que la oreja diga: "Ya que no soy ojo, no soy del cuerpo." Tampoco por eso deja de ser parte del cuerpo. 17 Si todo el cuerpo fuera ojo, ¿cómo podríamos oír? Y si todo el cuerpo fuera oído, ¿cómo podríamos oler? 
18 Dios ha dispuesto los diversos miembros colocando cada uno en el cuerpo como ha querido. 
19 Si todos fueran el mismo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo? 20 Pero hay muchos miembros, y un solo cuerpo. 21 El ojo no puede decir a la mano: "No te necesito". Ni tampoco la cabeza decir a los pies: "No los necesito". 22 Aun más, las partes del cuerpo que parecen ser más débiles son las más necesarias, 23 y a las que son menos honorables las tratamos con mayor respeto; cubrimos con más cuidado las que son menos presentables, 24 mientras que otras, más nobles, no lo necesitan.
Dios, al organizar el cuerpo, tuvo más atenciones por lo que era último, 25 para que no se dividiera el cuerpo; todas sus partes han de tener la misma preocupación unas por otras. 
26 Si un miembro sufre, todos sufren con él; y si un miembro recibe honores, todos se alegran con él.
27 Ustedes son el cuerpo de Cristo y cada uno en su lugar es parte de él.

Comentario:

San Pablo le dirige este texto a la comunidad de Corinto. Lo hace con una preocupación principal: la comunidad está dividida. Varios factores están dividiendo a la comunidad:
- seguir a los ministros, en vez de a Jesús: «Yo soy de Pablo, yo de Apolo, yo de Cefas, yo de Cristo».
- Algunos integrantes están en situación de pecado grave. (Adulterio, incesto, etc).
- Hay “partidos”, “facciones” dentro de la misma comunidad.
- Cuando celebran la Cena del Señor, cada uno se preocupa de su comida, sin mirar al otro.
- Es una comunidad rica en dones y carismas, pero se usan para beneficio personal, para sentirse mejores que los demás.
Por esto, Pablo les presenta esta imagen tan elocuente, la del cuerpo.

Miremos hoy nuestra comunidad como cuerpo.

Nuestra comunidad está formada por miembros diferentes, con carismas y dones diferentes, con virtudes y defectos, pero todos formamos un solo Cuerpo. Todos somos distintos, pero todos somos valiosos. Que la comunidad-cuerpo sea mejor, depende del aporte de cada uno.

¿Qué cosas dividen a la comunidad?
¿Qué actitudes lastiman a la comunidad?

¿Qué es lo que ayuda a sanar las heridas de la comunidad?

¿Qué actitudes construyen comunidad?

¿Qué es lo que Jesús espera de nuestra comunidad?

Pero hay una dimensión aún más grande. Nuestra comunidad es un cuerpo, pero inserta en otro organismo más grande. Somos parte de un barrio, no estamos aislados. Lo que pase en la parroquia afecta al barrio, lo que pase en el barrio afecta a la parroquia.

¿De qué manera crees que como comunidad podemos aportar a mejorar nuestro barrio?

El siguiente esquema muestra cómo estamos insertos en una realidad mucho más grande, de la que formamos parte. Al hacerse uno de nosotros, Jesús nos mostró que debemos implicarnos en esa realidad.


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