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miércoles, 5 de diciembre de 2018

Retiro comunitario de Adviento.

El sábado 24 de noviembre celebramos nuestro Retiro comunitario de Adviento. La propuesta se desarrolló pensando en preparar el corazón para vivir este tiempo, a partir de los evangelios de los cuatro domingos.
Comenzamos a las 9 de la mañana y finalizamos a las 18 con la Misa. Compartimos el almuerzo con lo que cada uno aportó.
La dinámica estuvo organizada con cuatro charlas, dos de mañana y dos de tarde, cada una meditando un evangelio de los domingos de adviento. Después de cada charla hubo un espacio de meditación personal, luego de la cual nos reunimos para compartir lo meditado. Al finalizar la puesta en común tuvimos un breve recreo, lo que ayudó a generar un clima de mucha fraternidad.
La primera charla nos invitó a "tener ánimo, y levantar la cabeza, porque está por llegarnos la liberación". Revisamos qué cosas en el año nos habían "aturdido", siguiendo la expresión del evangelio del primer domingo. Al regreso, quemamos un papel donde habíamos escrito esas cosas. Así, luego de quitarnos el peso del aturdimiento, la segunda charla nos invitó a "preparar el camino al Señor", como Juan Bautista, allanando nuestros montes, rellenando nuestros valles, enderezando nuestros caminos, en expresión del evangelio del segundo domingo. Para preparar el camino, la tercera charla versó sobre "qué debemos hacer", que es la pregunta que en el texto del tercer domingo distintas clases de personas le dirigen a Juan. La respuesta es obvia, aunque difícil de vivir en su amplitud: amar. La última charla, de la mano de María, nos llevó a meditar sobre las maravillas que el Señor hizo por nosotros.
Para la Misa, estrenamos el espacio de celebración al aire libre, donde, días anteriores, Miguel con ayuda de Gabriel, construyeron un pequeño altar. La Misa nos ayudó a meditar cómo el "Sí" de María permitió el cumplimiento de la Promesa, y de allí, la importancia de que nosotros pronunciemos nuestro sí a Dios.
Al terminar, quienes participaron se mostraron muy agradecidos por esta jornada de oración, reflexión y fraternidad.

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jueves, 29 de marzo de 2018

Jueves Santo: Hora Santa.

La comunidad de la Capilla de La Luz, preparó, además de la celebración eucarística, también la hora santa de Adoración al Santísimo, y nos ayudaron a rezar a partir de extractos de las homilías de San Juan Crisóstomo sobre el evangelio de san Mateo 50,3-4. 

Aquí compartimos los extractos:

1) ¿Deseas honrar el cuerpo de Cristo? No lo desprecies, pues, cuando lo contemples desnudo en los pobres, ni lo honres aquí en el templo, con lienzos de seda, si al salir lo abandonas en su frío y desnudez. Porque el mismo que dijo: “Esto es mi cuerpo” y con su palabra llevó a la realidad lo que decía, afirmó también: “Tuve hambre y no me disteis de comer”...
2) Honremos a Cristo con aquel mismo honor con que él desea ser honrado; pues, cuando se quiere honrar a alguien, debemos pensar en el honor que a él le agrada, no en el que a nosotros nos place. Así tú debes tributar al Señor el honor que El mismo te indicó, distribuyendo tus riquezas a los pobres...
3) ¿De qué serviría adornar la mesa de Cristo con vasos de oro, si el mismo Cristo muere de hambre? Da primero de comer al hambriento. ¿Quieres hacer ofrenda de vasos de oro y no eres capaz de dar un vaso de agua?...
4) Piensa, pues, que es esto lo que debes hacer con Cristo, cuando lo contemplas errante, peregrino y sin techo. Os exhorto a que sintáis mayor preocupación por el hermano necesitado que por el adorno del templo. Porque el templo del hermano necesitado es mucho más precioso que aquel otro...

Es notable que, hace 1.600 años, San Juan Crisóstomo tuviese tan claro el nexo indisoluble entre liturgia y solidaridad. Y pensar que aún nos cuestionamos muchas veces si el compromiso social es parte de la Evangelización o no. 

Para leer la homilía completa haga click aquí.

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sábado, 23 de diciembre de 2017

Reflexión a partir de la poesía de Navidad del P. Cacho.

Poesía de Navidad del Padre Cacho

En la inseguridad del camino,
en la penumbra del amanecer,
en la fecundidad del dolor,
en la resistencia de la vida,
en el rostro del pobre,
en el grito del continente profeta,
en la sangre del martirio,
vuelve hoy a nacer,
Jesús de Belén.

Tu mano solidaria hoy ha bajado
hasta el barro, el hambre,
el rancho, el niño,
no la sueltes,
desde abajo,
las dos de Dios,
hecho hombre,
lo van levantando.

Las personas y los callejones,
los basurales y los ranchos se han ido transformando,
porque Dios bajó a los barrios y se hizo vecino.

Mientras haya manos 
capaces de darse para siempre, 
la liberación es posible.

Porque me diste tu mano,
sentirás que Él se prolonga en la mía, 
pequeña y sucia, 
para contagiarte la Esperanza 
de una vida liberada en esta Navidad.

Porque tus manos han hecho tanto por mí, 
Él hará todo por ti.

Padre Cacho

Cuando fui ordenado sacerdote, hace tres años y medio, jamás imaginé el regalo que Dios me tenía preparado. Diez años antes me despedía llorando de la Obra Banneux para entrar al Seminario. Es que allí había aprendido a ser maestro, pero sobre todo, había crecido como persona y como cristiano. Volver de visita en cada vacación era para mí volver a mi centro, a la fuente de mi vocación. 

La comunidad de la Obra Banneux me permitió “mantener los pies en la tierra”, durante los años de la formación filosófica y teológica. Por gracia de Dios sabía que la realidad del barrio rompe todos los esquemas, y descubrir que Cacho lo había descubierto y vivido tantos años antes que yo, fue iluminador.

Luego de dos años de trabajo en el Cerro, fui enviado a la comunidad de los Sagrados Corazones de la calle Possolo. Fue para mí como un sueño hecho realidad, a la vez que un gran desafío, ya que, era mi primera experiencia “al frente” de una comunidad, después de grandes párrocos, con una historia tan rica, y encima, custodiando los restos y la memoria de Cacho. Hasta mi llegada a esta comunidad decía que en Banneux había vivido los años más felices de mi vida. Dios me regaló poder decir que éste es el momento más feliz de mi vida.

En “Possolo” estoy aprendiendo muchísimo. La celebración de los 25 años de la Pascua de Cacho me llevó a elaborar un proyecto para que nuestra comunidad pudiese reflexionar sobre su vida y enseñanzas. Esto me permitió encontrar un modelo para mi sacerdocio. Cacho hay uno sólo, y no habrá otro como él. Pero su testimonio me ayuda a entender la espiritualidad del sacerdote del clero secular. 

“Dios bajó a los barrios y se hizo vecino”. Leo en estas palabras el himno de Filipenses, de un Cristo que no hizo alarde de su categoría de Dios, sino que se hizo uno de nosotros; y si Él, que es el Rey del Universo, se hizo vecino, uno de nosotros, ¿quién soy yo para reclamar ciertos privilegios por el hecho de ser sacerdote? Y detrás de esta reflexión está la “Ley de la Encarnación”, que es para mí lo que funda la espiritualidad del sacerdote que vive “entre siglos” (secular). 

Cacho fue un vecino más, pero los vecinos sabían que no era uno más, sabían que era sacerdote, y el que fuese uno más fue testimonio de ese Dios viviente que se hace vecino. Las experiencias más ricas que he vivido en estos pocos años de ministerio tienen que ver con esto. El “ser uno más”, aunque saben que “no soy uno más”, me permite tener una relación y un diálogo hermoso con muchas personas, que aunque no se definen creyentes, dan su vida por el bien de nuestro barrio.

Por eso, la experiencia en Possolo, junto a Cacho, me está regalando una mirada de esperanza que reconozco no tenía antes. La mirada de amor de Cacho por el barrio me inspira a convertir mi mirada, y descubrir la hermosura de las “cosas invisibles”como decía él, que no salen en la prensa, pero cuando uno se acerca al barrio, como quien enfoca un microscopio, puede descubrir.

Muchas veces me siento impactado, cada vez que hay un hecho de violencia, cada vez que se realizan informes lapidarios sobre el futuro del barrio, cada vez que siento al helicóptero sobrevolar mi cabeza. Y me he preguntado, ¿y ahora qué hago?, ¿cómo sigo? Y Cacho me recuerda: “Mientras haya manos capaces de darse para siempre, la liberación es posible”. Y entonces levanto la cabeza, una vez más, y veo los rostros de tanta gente que sigue confiando, que sigue trabajando, que sigue creyendo en un futuro mejor para los vecinos, porque como también dijo Cacho: “Coraje, Jesús venció, ni el pecado ni la muerte tienen la última palabra”, la última palabra la tiene la vida y el amor de un Dios que “bajó a los barrios y se hizo vecino”, “Él que puede cambiar la muerte en vida, la negación en esperanza” (carta “Siento la imperiosa necesidad”).

sábado, 25 de noviembre de 2017

Retiro de Adviento: ¡Qué bueno es Dios!

Acabamos de vivir una experiencia hermosa como comunidad.
Si bien éramos pocos, pudimos disfrutar de la presencia del Señor, que nos regaló un día hermoso, un coro de pájaros espectacular, y un clima de familia que nos hizo bien a todos los presentes.

Nos preparamos para el Adviento, realizando un recorrido por los cuatro textos del evangelio que corresponden a cada domingo, para finalizar celebrando la Misa de María, Madre de la Iglesia, y meditando el texto de la Anunciación. 
De esta manera, quienes estuvimos presentes, podremos ir viviendo con más intensidad los textos propuestos por la Iglesia para cada domingo.

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jueves, 14 de septiembre de 2017

25º Aniversario de la Pascua del P. Cacho III.

Introducción al audio del P. Cacho por Pablo Bonavía.

Yo me siento bastante conmovido a lo largo de todo este día, y muy contradictorio por lo que voy a hacer ahora. 

Cacho era una persona que no le gustaba hablar. Cacho pedía permiso para hablar, y a mí eso me parece una cosa tan importante, pedir permiso para hablar, sobre todo los que estamos acostumbrados a hablar mucho, porque hablar es tan fácil: puede servir para desenterrar lo más profundo de la realidad, o puede servir para encubrir todo lo que pasa. Y Cacho pedía permiso para hablar, porque él sentía que no podía apropiarse de aquel grito y de aquellas palabras que habían surgido del dolor de tantos hermanos y hermanas con los que compartía como vecino.

Cuando le ofrecían un micrófono, y ahora se lo vamos a ofrecer a él, gracias a una grabación especial que hizo Mercedes para nosotros hoy, cuando le ponían un micrófono adelante decía él: "no sé si hablar o no hablar, pero lo que pasa es que tengo adentro un grito que no puedo sofocar"Y a mí me gustaría conectar con ese grito, porque no me gusta hacer de Cacho ni de nadie, un culto a la personalidad, porque es dejar de lado lo que en el fondo él quiso ser y compartir con nosotros; conectar con ese grito que hoy sigue, ¡y cómo!, vivo en la sociedad y en el mundo en el que vivimos.

Ese grito y esa palabra que él no quería hacer suya, porque sentía que no era suya, para hablar de los cuales, él pedía permiso, y lo hacía cuando ya no había más remedio, recordamos mucho cuando lo invitaban de algún canal, de alguna radio, él se hacía acompañar por los vecinos y era dificilísimo sacarle una palabra a él, porque él quería hacer hablar a la realidad, si ustedes quieren, quería hacer hablar a Dios, dejar hablar, escuchar al Dios que habla desde la realidad, y no que él apareciera como el portavoz. Y yo creo que él nos conecta con eso, nos conecta no con adoradores del personaje sino con personas que han descubierto en la figura de cacho o su testimonio la forma de dejar que Dios hable en la realidad que vivimos y de comprometernos con ella. 



Ese grito que él escuchaba y sentía en los vecinos, no era la consecuencia de haberse comido un garrón a nivel individual, de tal o cual persona; no era la consecuencia de una circunstancia de que justito le había tocado a Juan o a Pedro a María, no; él en eso era de una lucidez impresionante, sin haberse detenido demasiado en grandes lecturas ni autores famosos, él percibía que ese grito nacía de toda una realidad en la cual, alguna manera todos somos víctimas, por supuesto, algunos más que otros. Porque él decía: "yo veo la violencia que nuestro sistema genera y que lleva a que haya tantos trabajadores de la clasificación que no tienen reconocimiento como tal, ni seguridad. Yo veo niños que me llegan a mi casa descalzos, para pedir un pedazo de pan (lo vamos a escuchar ahora), aunque sea pan viejo. Yo sufro la falta de herramientas de una educación que a veces no hace llegar a los que necesitan, justamente las habilidades con las cuales podrían ganarse la vida". Y él decía: "es que estamos divididos, estamos fragmentados por muros que no se ven pero son tremendamente excluyentes de mucha gente", y lo peor de todo -y en eso muchos de los que acompañaron a Cacho lo sentían muy vivamente- lo peor de todo, es que no nos damos cuenta, que si podemos decir que en el pobre está la fuente de nuestra liberación, no es porque hagamos propaganda populista: es que el contacto que el pobre tiene con la fuente de su dignidad, necesariamente no depende del tener títulos, de tener recursos, reconocimientos. Él decía: "estamos tremendamente colonizados por el mundo en que vivimos, porque nos han convencido de que si no tenemos tal o cual cosa,  o no hacemos que los demás dependan de nosotros no tenemos dignidad ni valor, ni reconocimientos". Y él decía: "sin embargo, yo aprendí de mis vecinos más sufrientes, que no podían basar su dignidad en ninguna de esas cosas,  que a partir de su experiencia, de su intuición, de su vivencia cotidiana, conectaba con una fuente que los llenaba de valor , de alegría, de ganas de festejar", ¡qué bueno eso! ¡Qué bueno!, que hoy nosotros podamos decir, esta es una celebración alegre, porque Cacho nos enseñó a descubrir que por debajo del sufrimiento injusto que vive tanta gente, hay una posibilidad de conectar con la dignidad que todos nosotros deberíamos ser capaces de conectar y que ya no dependa de lo que tenemos o de lo que recogemos como fruto de tal o cual circunstancia personal. 

Hace poco leía que Martin Luther King en un libro que se llama "La fuerza del amor", estaba en una cárcel, estaba meditando sobre este texto que acabamos de escuchar, y sobre el Buen Samaritano, la lectura del Buen Samaritano, y yo lo releía lo de Martin Luther King -y yo capaz que soy medio fanático- pero a mí siempre me da la impresión de que Cacho siempre le da una vuelta más a la cosa, ¡es impresionante! Yo no conozco a nadie que escuchándolo uno sienta que siempre está un  paso más adelante. Les digo lo que leía de Martin Luther King: él decía, "frente a un hombre herido, frente a un hombre castigado por la vida, frente a un grupo o una clase social, frente a lo que fuera, aquellos dos personajes, un sacerdote entre ellos, que pasaron de largo, se hicieron esta pregunta ¿qué me va a pasar a mí, si yo me hago cargo de esta situación? ¿qué consecuencias va a tener para mí, el que yo me detenga a hacerme solidario con este hombre asaltado por el camino? En cambio, el samaritano, el que no contaba, el que no sabía mucho de la religión verdadera, de la ortodoxia, se hizo esta pregunta: ¿qué le va a pasar a este tipo si yo sigo de largo? ¿qué le va a pasar a él si yo sigo de largo?" Y Martin Luther King descubría allí justamente en estos textos bíblicos una forma distinta de plantarse frente a la vida -no frente a circunstancias personales- frente  a un sistema, frente a una realidad social, en la que podemos poner el acento en nuestra vida, más allá de otras orientaciones profesionales, y circunstancias personales, la pregunta: ¿qué me pasa a mí, si me hago cargo de los que quedan fuera del camino, o podemos preguntarnos más bien: ¿qué pasa con este mundo de los que no cuentan si yo sigo de largo?

Sólo que Cacho da una vueltita más, como siempre: Cacho decía: "¿qué nos pasa, a él y a mí si yo sigo de largo?", porque el había descubierto que es precisamente en ese compartir  que los dos o los muchos, o todos, salimos transformados, no solamente qué puedo hacer yo por, sino qué me pasa a mí si yo no cuento con, también con los que no cuentan.

Así que esta tarde, como digo, siendo muy contradictorio, de alguna manera le quiero pedir permiso a Cacho para hacer de su palabra, la palabra que de veras, 25 años después de su Pascua pueda ser lo más auténtico y lo más fiel -no a lo que pasó antes- sino a lo que hoy sigue pasando, y a lo que hoy Dios nos sigue invitando a descubrir como posibilidad -no solo de compromiso- sino también de alegría, de esperanza, de sentir que estamos siendo aprendices permanentes de una fuerza y una palabra que no es nuestra pero que nos invita a la humildad a la sencillez y a la escucha. Entonces vamos a escuchar estas palabras que nos dirige Cacho.  

domingo, 4 de junio de 2017

Pentecostés: El Espíritu viene a romper nuestras fronteras.

Reflexión a partir de las lecturas de la Misa de Pentecostés.

1ª lectura: Hechos de los Apóstoles 2,1-11; Salmo 104(103),1ab.24ac.29bc-30.31.34; Carta I de San Pablo a los Corintios 12,3b-7.12-13; Evangelio según San Juan 20,19-23. 

Queridos/as hermanos/as:

¡Qué bueno es Dios!, que nos envía su Espíritu que nos libera de las fronteras que nos construimos.

Celebramos la venida del Espíritu Santo a su Iglesia, pero una venida que es siempre nueva: no "recordamos" lo sucedido hace casi dos mil años, sino que lo "actualizamos", hoy el Espíritu nos saca de nuestros encierros.

El encierro de los discípulos es un tema común tanto en la primera lectura como en el Evangelio. Estaban encerrados "por miedo a los judíos". Pero este encierro delata otros encierros, los interiores: aún no habían comprendido el alcance de la Resurrección de Jesús que "hace nuevas todas las cosas". El encierro enquista y enferma, el aire se vicia, y nuestro encierro se va transformando en sepulcro.

En el Evangelio, Jesús rompe en encierro de los discípulos, y los envía a salir, a cruzar las fronteras que ellos se habían hecho, son enviados a todas las personas de la misma manera, y con la misma autoridad con la que el mismo Jesús fue enviado por el Padre. Una misión que nos queda grande, por cierto, pero cuando Dios da la misión, da la fuerza para cumplirla: sopló sobre ellos y añadió: "Reciban el Espíritu Santo".

En la primera lectura, es el mismo Espíritu el que rompe el encierro, e impulsa a los discípulos a romper fronteras para hablar a cada uno en su idioma.

Ahora bien, dijimos que esta celebración no es "recuerdo", sino "actualización". Hoy el Espíritu viene a rescatarnos de nuestros encierros, y a romper las fronteras que nos hemos construido, y no hablo de fronteras entre naciones, hablo de las nuestras, de ese límite que nos cuesta cruzar para ir al encuentro del otro, que va desde el prejuicio, hasta lo físico. Dice la trabajadora social Graciela Pintos, que hay un estudio que afirma que un porcentaje de la población de Montevideo jamás cruzará de Avenida Italia hacia el Norte. Esta Avenida se convierte en una frontera simbólica.

Celebramos los 25 años de la Pascua de Cacho, un verdadero Cruzador de Fronteras, y si me han seguido hasta aquí comprenderán la conexión... Frente a los prejuicios de que Cacho sólo se dedicó a lo social, hoy decimos con toda convicción: Cacho se dejó guiar por el Espíritu Santo para cruzar una frontera que para él mismo era muy difícil. Como lo cita Mercedes Clara en su libro -Padre Cacho. Cuando el otro quema adentro-, "Cuenta Cacho: Salía a recorrer esos lugares a pie y sentía miedo, el miedo de ver una frontera que no podía pasar. Sentía el llamado del Señor a ir a vivir allí, y le pedía que me mostrara el camino." Pero aún ya en el barrio "Se siente extranjero, y como tal avanza en el nuevo país. Sabe que no es fácil atravesar las fronteras. Sabe que las fronteras invisibles son el obstáculo más difícil de sortear, porque están afuera y adentro de uno mismo. No se cruzan de una vez y para siempre, es una tarea cotidiana que exige apertura, humildad, lucidez, paciencia y, sobre todo, no perder la capacidad de indignación frente al dolor de los otros." Y añade: "No sabía cómo dar el paso, estudiaba la manera, como si fuera un país extranjero, que nos resulta difícil hablar el mismo idioma."

Cacho vivió su propio Pentecostés. El Espíritu Santo lo ayudó a cruzar la frontera, y hablar "en su idioma de dolor y frustración, que allí en medio de ellos está Él, Él que puede cambiar la muerte en vida, la negación en esperanza" (P. Cacho). 

Cacho fue capaz de cruzar la frontera porque, como lo demuestran sus oraciones publicadas en el libro "Encuentro. Una mística del compromiso", sabe que no está solo, sabe que el Señor lo acompaña. Es imposible que un hombre, con la edad y experiencia de Cacho se animara a cruzar esa frontera, abandonar todas sus seguridades, y mantenerse fiel hasta el final sólo por un ejercicio de voluntad. Sólo es posible comprender su fidelidad desde la fuerza de este Espíritu que nos sostiene con su amor.

Pero esta memoria agradecida del Padre Cacho no puede quedar en la simple emoción. También nosotros debemos preguntarnos: ¿qué fronteras no me animo a cruzar?, ¿dejo que el miedo me encierre?, ¿estoy dispuesto a dejarme llevar por el Espíritu más allá de mis fronteras?

Hoy Jesús sopla sobre nosotros y nos dice "Reciban mi Espíritu. Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes". Salgan de sus encierros y anuncien al mundo "Ánimo, Jesús venció, ni el pecado, ni el sufrimiento, ni la muerte, tienen la última palabra" (paráfrasis del P. Cacho). 

lunes, 3 de octubre de 2016

4º encuentro del Programa del Primer Anuncio.


Con el lema "Permanezcan en mi amor", en la tarde de ayer realizamos el cuarto encuentro del Programa del Primer Anuncio en nuestra parroquia.
Fue un encuentro muy lindo donde compartimos con otros, rezamos, reflexionamos sobre nuestra comunidad, y dimos gracias a Dios por lo que nos ha regalado a cada uno de nosotros.
El próximo encuentro lo realizaremos el domingo 9 en la parroquia Santa Rita de Maroñas.

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miércoles, 28 de septiembre de 2016

Retiro comunitario: "Somos un Cuerpo".

Charla de la tarde. "Somos un Cuerpo.

Texto 1 Co 12,12-27:

12 Las partes del cuerpo son muchas, pero el cuerpo es uno; por muchas que sean las partes, todas forman un solo cuerpo. Así también Cristo. 13 Hemos sido bautizados en el único Espíritu para que formáramos un solo cuerpo, ya fuéramos judíos o griegos, esclavos o libres. Y todos hemos bebido del único Espíritu. 14 Un solo miembro no basta para formar un cuerpo, sino que hacen falta muchos. 15 Supongan que diga el pie: "No soy mano, y por lo tanto yo no soy del cuerpo." No por eso deja de ser parte del cuerpo. 16  O también que la oreja diga: "Ya que no soy ojo, no soy del cuerpo." Tampoco por eso deja de ser parte del cuerpo. 17 Si todo el cuerpo fuera ojo, ¿cómo podríamos oír? Y si todo el cuerpo fuera oído, ¿cómo podríamos oler? 
18 Dios ha dispuesto los diversos miembros colocando cada uno en el cuerpo como ha querido. 
19 Si todos fueran el mismo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo? 20 Pero hay muchos miembros, y un solo cuerpo. 21 El ojo no puede decir a la mano: "No te necesito". Ni tampoco la cabeza decir a los pies: "No los necesito". 22 Aun más, las partes del cuerpo que parecen ser más débiles son las más necesarias, 23 y a las que son menos honorables las tratamos con mayor respeto; cubrimos con más cuidado las que son menos presentables, 24 mientras que otras, más nobles, no lo necesitan.
Dios, al organizar el cuerpo, tuvo más atenciones por lo que era último, 25 para que no se dividiera el cuerpo; todas sus partes han de tener la misma preocupación unas por otras. 
26 Si un miembro sufre, todos sufren con él; y si un miembro recibe honores, todos se alegran con él.
27 Ustedes son el cuerpo de Cristo y cada uno en su lugar es parte de él.

Comentario:

San Pablo le dirige este texto a la comunidad de Corinto. Lo hace con una preocupación principal: la comunidad está dividida. Varios factores están dividiendo a la comunidad:
- seguir a los ministros, en vez de a Jesús: «Yo soy de Pablo, yo de Apolo, yo de Cefas, yo de Cristo».
- Algunos integrantes están en situación de pecado grave. (Adulterio, incesto, etc).
- Hay “partidos”, “facciones” dentro de la misma comunidad.
- Cuando celebran la Cena del Señor, cada uno se preocupa de su comida, sin mirar al otro.
- Es una comunidad rica en dones y carismas, pero se usan para beneficio personal, para sentirse mejores que los demás.
Por esto, Pablo les presenta esta imagen tan elocuente, la del cuerpo.

Miremos hoy nuestra comunidad como cuerpo.

Nuestra comunidad está formada por miembros diferentes, con carismas y dones diferentes, con virtudes y defectos, pero todos formamos un solo Cuerpo. Todos somos distintos, pero todos somos valiosos. Que la comunidad-cuerpo sea mejor, depende del aporte de cada uno.

¿Qué cosas dividen a la comunidad?
¿Qué actitudes lastiman a la comunidad?

¿Qué es lo que ayuda a sanar las heridas de la comunidad?

¿Qué actitudes construyen comunidad?

¿Qué es lo que Jesús espera de nuestra comunidad?

Pero hay una dimensión aún más grande. Nuestra comunidad es un cuerpo, pero inserta en otro organismo más grande. Somos parte de un barrio, no estamos aislados. Lo que pase en la parroquia afecta al barrio, lo que pase en el barrio afecta a la parroquia.

¿De qué manera crees que como comunidad podemos aportar a mejorar nuestro barrio?

El siguiente esquema muestra cómo estamos insertos en una realidad mucho más grande, de la que formamos parte. Al hacerse uno de nosotros, Jesús nos mostró que debemos implicarnos en esa realidad.


sábado, 24 de septiembre de 2016

Retiro comunitario.

Acabamos de vivir una hermosa jornada de retiro en comunidad, por la cual damos gracias a Dios.


Tenemos mucho para compartir de este día, pero por ahora, compartimos imágenes del Retiro. Para verlas haga click aquí.

jueves, 28 de julio de 2016

Reglas para discernir los espíritus, de San Ignacio de Loyola.

Reglas para de alguna manera sentir y reconocer las distintas inspiraciones que aparecen en el alma


De San Ignacio de Loyola.

Ignacio de Loyola (Azpeitia, c. 23 de octubre de 1491-Roma, 31 de julio de 1556) fue un militar y luego religioso español, surgido como un líder religioso durante la Contrarreforma. Su devoción a la Iglesia católica se caracterizó por la obediencia absoluta al papa. Fundador de la Compañía de Jesús de la que fue el primer general, la misma prosperó al punto que contaba con alrededor de mil miembros en más de cien casas —en su mayoría colegios y casas de formación— repartidas en doce provincias al momento de su muerte. Sus Ejercicios espirituales, publicados en 1548, ejercieron una influencia proverbial en la espiritualidad posterior como herramienta de discernimiento. La Iglesia católica lo canonizó en 1622, y Pío XI lo declaró patrono de los ejercicios espirituales en 1922.

Para San Ignacio, el discernimiento de espíritus es un proceso cuyo fin es elegir, en oración, entre caminos buenos, solamente lo que más conduce al servicio y alabanza de nuestro Señor, y a nuestra salvación.

Reglas:

1 A las personas que van de pecado mortal en pecado mortal, el enemigo comúnmente acostumbra proponerles placeres aparentes, haciéndoles imaginar deleites y placeres sensuales para conservarlas y aumentar sus vicios y pecados. En ellas, el buen espíritu obra de modo contrario, cuestionándolas y remordiéndoles la conciencia a través de la razón.
(El mal espíritu nos empuja “barranca abajo, de pecado a pecado mayor).

2 En las personas que van purificándose intensamente de sus pecados y creciendo en el servicio a Dios, es al contrario que en la primera regla: es propio del mal espíritu morder, entristecer y poner impedimentos, inquietándolas con falsas razones para que no sigan adelante. Es propio del bueno dar ánimo y fuerzas, consolaciones, lágrimas, inspiraciones y paz, facilitando y quitando toda traba para que progresen obrando el bien.

3 Llamo consolación cuando en el alma aparece algún movimiento interior que la inflama de amor a su Creador y Señor; ya no puede amar a ninguna cosa creada sino al Creador de todas ellas. También cuando derrama lágrimas de amor a su Señor, ya sea por el dolor de sus pecados, o de la Pasión de nuestro Señor Jesucristo, o de otras cosas directamente ordenadas a su servicio y alabanza. Finalmente, llamo consolación a todo aumento de la fe, esperanza y caridad, y a toda alegría interior que llama y atrae a las cosas celestiales y a la propia salud del alma, aquietándola y pacificándola en su Creador y Señor.

4 Llamo desolación a todo lo contrario de la consolación, así como oscuridad del alma, turbación, inclinación a cosas bajas o terrenas, inquietud debida a diversas agitaciones y tentaciones, tendencia a la infidelidad, sin esperanza ni amor, hallándose el alma toda perezosa, tibia, triste y como separada de su Creador y Señor. Porque así como la consolación es contraria a la desolación, los pensamientos que tenemos en la consolación son contrarios a los que tenemos en la desolación.

Consolación
Desolación
Amor a Dios o a los hermanos
Desconfianza
Aumento de fe
Falta de amor

Alegría interior
Predilección por cosas “secretas”
Tranquilidad y paz
Tristeza. Tibieza en mí, no jugármelas por entero.

5 En tiempo de desolación nunca hacer cambios, sino permanecer firme y constante en los propósitos y determinación en que estaba antes de la desolación, o en la consolación anterior. Porque así como en la consolación nos guía y aconseja más el buen Espíritu, así en la desolación el malo, con cuyos consejos no podemos tomar un camino acertado.

6 Dado que en la desolación no debemos cambiar los primeros propósitos, ayuda mucho trabajar intensamente contra la misma desolación, insistiendo más en la oración y la meditación, discerniendo con cuidado, y extendiéndonos convenientemente en hacer penitencia.

7 El que está en desolación considere cómo el Señor le ha dejado en prueba con sus capacidades naturales, para que resista a las diversas agitaciones y tentaciones del enemigo con el Auxilio divino, que siempre le queda aunque no lo sienta claramente…

8 El que está en desolación trabaje por crecer en paciencia, que es contraria a las tribulaciones que le vienen, y piense que pronto será consolado, poniendo los medios contra la desolación como está dicho en la sexta regla.

9 Hay tres causas principales de desolación:
- por ser tibios, perezosos o negligentes en nuestro crecimiento espiritual, y así por nuestras faltas la consolación se aleja de nosotros;
- para probarnos, para ver cuánto valemos y cuánto nos esforzamos en el servicio y la alabanza, sin tantas consolaciones y crecidas gracias;
- para que interiormente sintamos que no es de nosotros tener gran devoción, amor intenso, lágrimas ni alguna otra consolación, sino todo es don y gracia de Dios nuestro Señor; y para que no nos instalemos en esas cosas alzando nuestro entendimiento en alguna soberbia o vanagloria, atribuyéndonos tal consolación.

10 El que está en consolación piense cómo estará en la próxima desolación, y fortalézcase para entonces.

11 El que está en consolación trate de humillarse y bajarse cuanto pueda, pensando qué poca cosa es en tiempo de desolación, sin esta gracia de consolación. Por el contrario, el que está en desolación, piense que puede mucho con la gracia de Dios, la cual es suficiente para resistir a todos sus enemigos, y así fortalézcase en su Señor.


12 … Es propio del enemigo debilitarse, desanimarse y retirar sus tentaciones cuando se resisten y enfrentan sus ataques. Si uno comienza a temer y a desanimarse en la lucha contra las tentaciones, no hay animal en la Tierra tan fiero como el enemigo de la humana naturaleza, que busque hacer daño con tanta mala fe.

13 Asimismo, el enemigo se parece a un vano enamorado en querer ser secreto y no descubierto. El hombre vano que intenta seducir a una hija o mujer casada quiere que sus palabras y sugerencias sean secretas, y le molesta mucho cuando la hija al padre o la mujer al marido descubren sus palabras engañosas y su intención depravada, porque deduce fácilmente que no podrá salirse con la suya. De igual manera, cuando el enemigo de la humana naturaleza trae astucias y sugerencias al alma justa, quiere y desea que sean recibidas y tenidas en secreto. Si se descubren al buen confesor o a otra persona espiritual que conozca sus engaños y malicias, le  molesta mucho, porque sabe que al haber sido descubierto ya no podrá lograr su objetivo.

14 Asimismo, el enemigo actúa como un asaltante para vencer y robar lo que desea. Así como un capitán, estudiando las fuerzas o disposición del adversario, le combate por la parte más débil, de la misma manera el enemigo de la humana naturaleza, rondando, examina todas nuestras virtudes —teologales, cardinales y morales—, y por donde nos halla más débiles y necesitados nos ataca y trata de tomarnos.

Otras reglas importantes:

15 Es propio de Dios y de sus ángeles, en sus mociones, dar verdadera alegría y gozo espiritual, quitando toda tristeza y turbación que el enemigo induce; del cual es propio militar contra la tal alegría y consolación espiritual, trayendo razones aparentes, sutilezas y asiduas falacias.

16 Propio es del ángel malo, que toma la apariencia de ángel de luz, entrar con la ánima devota, y salir consigo; es a saber, traer pensamientos buenos y santos conforme a la tal ánima justa, y después, poco a poco, procura de salirse, trayendo a la ánima a sus engaños cubiertos y perversas intenciones. (El mal espíritu se “disfraza de bueno”).