En la tarde de ayer, como es tradición desde el P. Cacho, Angélica Ferreira organizó el festejo del día del niño para los chicos del barrio.

Cuando uno está allí, descubre ese sentimiento de familia que uno extraña ver en el barrio, y redescubre que no es el dinero el que hace posible las acciones más valiosas, sino la solidaridad y el amor. Angélica, siguiendo los pasos de Cacho, nos enseña que es posible.
Esta es otra de tantas experiencias "invisibles" del barrio, es decir, lo que no sale en la tele. Somos conocidos por la crónica policial, pero mientras tanto siguen ocurriendo estos milagros cotidianos, que es necesario conocer, para seguir descubriendo la presencia de Dios entre los más pobres, esa presencia que Cacho vino a buscar y encontró.
Dice Pablo: «Fíjense en las cosas invisibles», como diciendo que podemos verlas, y las vemos, las sentimos. En el barrio hay tantos episodios de cosas invisibles que daría para escribir un libro. (Padre Cacho).
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