Las Acacias, Montevideo, Uruguay.
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lunes, 16 de octubre de 2017
domingo, 15 de octubre de 2017
Domingo XXVIII del Tiempo Ordinario Ciclo A.
1ª lectura: Isaías 25,6-10a; Salmo 23(22),1-6; Filipenses 4,12-14.19-20; Evangelio según San Mateo 22,1-14.
¡Qué bueno es Dios!, que nos ama gratuitamente e invita a todos a la comunión en el Banquete de Bodas del Reino.
Recordemos una vez más lo que hemos dicho en cuanto a las diferencias entre una alegoría y una parábola: en la alegoría cada elemento tiene un significado que aporta al sentido del mensaje que se quiere trasmitir; esto no es así en la parábola, donde lo que importa es el mensaje y no los elementos que la integran. Digo esto para no asustarnos con algunas expresiones muy duras que aparecen en el relato.
¿Cuál es, entonces, el mensaje que quiere trasmitir Jesús en esta parábola?
Jesús denuncia, una vez más, cómo el Pueblo Elegido de Israel se niega a reconocerlo como su Salvador; eligen apegarse ciegamente a la Ley y a las múltiples prescripciones que se habían inventado, dejando de lado la vivencia del amor, y la atenta escucha de la Palabra de Dios. Aún viendo a Jesús hacer cosas que sólo el Enviado del Padre puede hacer, aún así, persisten en su rechazo. Por eso, se autoexcluyen del Banquete de Bodas, y éste es ofrecido a quienes se encuentran en los cruces de camino. Aquí es importante resaltar que todos son invitados, "buenos y malos", es una invitación gratuita, pero que respeta la libertad personal. Sin embargo, para formar parte del Banquete se requiere estar en comunión. Creo que a esto se refiere la expulsión del que no traía traje de fiesta; es alguien que no está en comunión con lo que se celebra, y por esto, se autoexcluye.
Pero a quienes aceptan la invitación, como nos dice Isaías, Dios ofrece "un banquete de manjares suculentos, de vinos añejados, decantados"; porque Él "Destruirá la Muerte para siempre; el Señor enjugará las lágrimas de todos los rostros, y borrará sobre toda la tierra el oprobio de su pueblo". Ésta es la manera como en la Biblia se habla varias veces de la salvación que Dios nos ofrece, una fiesta en la que seremos plenamente felices en comunión con Él y nuestros hermanos.
Por este motivo, con mucha razón el salmista dice que nuestro Dios es nuestro "pastor... que nos hace descansar en verdes praderas, nos conduce a aguas tranquilas, repara nuestras fuerzas, y nos guía por el camino recto, por amor a su nombre... Su bondad y su gracia nos acompañan a lo largo de nuestras vidas". Es que, como dice San Pablo, sólo Él puede "colmar con magnificencia todas nuestras necesidades".
A este Dios que es tan bueno, vamos a pedirle que nos ayude a reconocer que sólo Él puede hacernos sentir realmente plenos; y a María, nuestra Madre que nos ayuda, que nos regale sentir su ternura que nos preserve de buscar nuestra satisfacción fuera de Dios, para que al final habitemos en la casa del Señor por años sin término.
A este Dios que es tan bueno, vamos a pedirle que nos ayude a reconocer que sólo Él puede hacernos sentir realmente plenos; y a María, nuestra Madre que nos ayuda, que nos regale sentir su ternura que nos preserve de buscar nuestra satisfacción fuera de Dios, para que al final habitemos en la casa del Señor por años sin término.
domingo, 8 de octubre de 2017
Domingo XXVII del Tiempo Ordinario Ciclo A.
1ª lectura: Isaías 5,1-7; Salmo 80 (79),9.12.13-14.15-16.19-20; 2ª lectura: Filipenses 4,6-9; Evangelio según San Mateo 21,33-46.
Queridos/as hermanos/as:
¡Qué bueno es Dios!, que nos amó tanto, que envió a su único Hijo para salvarnos por ser fiel al Proyecto de amor del Padre hasta la muerte, y muerte de Cruz.
¿Cuál es ése proyecto? La profecía de Isaías nos lo muestra con la imagen de la viña, que el dueño del campo sembró, regó y cuidó con tanto cariño. Él nos creó por amor para amar y ser felices; ésta era la buena viña que Él plantó. Pero, como hemos dicho varias veces, nuestros primeros antepasados rompieron su relación con Dios, y por eso, “produjeron frutos amargos” en vez de uvas.
Jesús retoma esta imagen de la viña, y la utiliza para denunciar la actitud de las autoridades religiosas, que debían ayudar a llevar al pueblo a Dios, y en vez de eso, rechazó a los enviados de Dios, y hasta llegó a asesinar profetas. Y prosigue anunciando lo que le sucederá a Él mismo: “Por último envió a su hijo, pensando: "A mi hijo lo respetarán". Pero los trabajadores, al ver al hijo, se dijeron: "Ese es el heredero. Lo matamos y así nos quedamos con su herencia". Lo tomaron, pues, lo echaron fuera de la viña y lo mataron”. Y así, al Hijo lo tomaron, lo sacaron fuera de Jerusalén, y lo mataron colgándolo de la Cruz. Pero gracias a esta fidelidad de Jesús hasta el extremo, nos reconcilió con Dios, y sanó todas nuestras heridas, convirtiéndonos en el pueblo de su heredad, en la nueva viña del Señor. Por esto Jesús se convierte en la piedra angular que los constructores desecharon. Tenemos dos explicaciones de la función de la piedra angular, ambas válidas para representar a Jesús. En primer lugar se deriva de la primera piedra en la construcción de una base de una cimentación de albañilería, importante, ya que todas las otras piedras se establecerán en referencia a esta piedra, lo que determina la posición de toda la estructura. En segundo lugar, podría referirse a la piedra "clave", que es la del medio más alto de un arco, que con su peso y posición sostiene el arco y el techo. En cualquiera de los dos casos, esta piedra es fundamental, tanto como base así como sostén de la estructura. Jesús, "desechado" por las autoridades de los judíos terminó siendo el Principio y Fin de todas las cosas; quién nos dio la vida y por Quien recibimos el acceso a la Resurrección. Al rechazar a Jesús se cumplió lo que Él anunció a los fariseos y otras autoridades de los judíos: "el Reino de Dios les será quitado a ustedes, para ser entregado a un pueblo que le hará producir sus frutos" . El nuevo Pueblo de Dios está ahora formado por una multitud venida de los cuatro puntos cardinales, y quienes habían sido elegidos, decidieron autoexcluirse del Reino inaugurado por Jesús. Pero la dureza de corazón y entendimiento de fariseos y demás autoridades los llevaron a empezar a conspirar contra Jesús, para llevarlo a la muerte.
A nosotros, la fidelidad y el amor de Dios nos sostiene, de manera que podemos decir con San Pablo: "No se angustien por nada, y en cualquier circunstancia, recurran a la oración y a la súplica, acompañadas de acción de gracias, para presentar sus peticiones a Dios.
Entonces la paz de Dios, que supera todo lo que podemos pensar, tomará bajo su cuidado los corazones y los pensamientos de ustedes en Cristo Jesús"; porque la última palabra no la tiene el mal y la muerte, la última palabra la tiene el amor y la vida gracias a la Cruz y Resurrección de Jesús.
A este Dios que nos ama tanto, vamos a pedirle que habite en nosotros su Espíritu, que custodie nuestros corazones y pensamientos, y nos llene con su paz. Y a María, nuestra Madre que nos ayuda, que nos regale sentir su ternura de Madre, y así, como dice San Pablo, que podamos poner en práctica lo que hemos aprendido y recibido, para que la paz de Dios habite en nosotros.
viernes, 6 de octubre de 2017
Rosario meditado.
En el marco del II Congreso Mariano de Montevideo, esta tarde compartimos un Rosario, meditando los misterios más importantes de la vida de María. Compartimos con ustedes el material reflexionado.
Primer Misterio
La
Natividad Inmaculada de María.
Lectura Protoevangelio de
Santiago.
Y he aquí que
un ángel del Señor apareció, y le dijo: Ana, Ana, el Señor ha escuchado y
atendido tu súplica. Concebirás, y parirás, y se hablará de tu progenitura en
toda la tierra. Y Ana dijo: Tan cierto como el Señor, mi Dios, vive, si yo doy
a luz un hijo, sea varón, sea hembra, lo llevaré como ofrenda al Señor, mi
Dios, y permanecerá a su servicio todos los días de su vida.
Y los meses de
Ana se cumplieron, y, al noveno, dio a luz…Y Ana exclamó: Mi alma se ha
glorificado en este día. Y acostó a la niña en su cama. Y, transcurridos los
días legales, Ana se lavó, dio el pecho a la niña, y la llamó María.
(Pío
IX, Bula Ineffabilis Deus, 8 de diciembre de 1854)
"...declaramos,
proclamamos y definimos que la doctrina que sostiene que la beatísima Virgen
María fue preservada inmune de toda mancha de la culpa original en el primer
instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente,
en atención a los méritos de Cristo Jesús Salvador del género humano, está
revelada por Dios y debe ser por tanto firme y constantemente creída por todos
los fieles..."
Reflexión
María quedó
preservada de toda carencia de gracia santificante desde que fue concebida en
el vientre de su madre Santa Ana. Es decir María es la "llena de
gracia" desde su concepción.
Su nacimiento,
ha anunciado la alegría al mundo entero, pues de Ella nació el sol de justicia,
Cristo, nuestro Dios: él ha sido quien, destruyendo la maldición, nos ha
aportado la bendición y, aniquilando la muerte, nos ha otorgado la vida eterna.
Intención:
En este misterio rezamos por la paz en
el mundo y en nuestro barrio.
Segundo Misterio
La
Anunciación a María.
Lectura Lc 1,26-38
Envió Dios el
ángel Gabriel a una virgen. El nombre de la virgen era María. El ángel le dijo:
“Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo”. María se turbó. El ángel
agregó: “No temas, darás a luz un hijo a quien pondrás por nombre Jesús”.
Preguntó María: “¿Cómo será esto pues no conozco varón?” El ángel le respondió:
“El Espíritu Santo vendrá sobre ti; por eso el que ha de nacer será santo y
será llamado Hijo de Dios. Ninguna cosa es imposible para Dios”. Dijo María:
“He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.”
Reflexión
El Padre
quiere reiniciar su historia de amor con el hombre. Para ello no da simplemente
una orden. A fin de sellar la Nueva Alianza, solicita el sí libre de una mujer,
de una joven. Por ser Inmaculada, María es toda ella apertura y docilidad a
Dios. Con libertad de hija, plantea una pregunta, y recibe respuesta del cielo.
El Hijo de Dios será uno de nosotros en todo, menos en el pecado. Entonces
María da el salto de la fe sin condiciones: “Hágase en mí según tu palabra.”
Intención:
En este misterio rezamos para que
sepamos anunciar el amor de Dios a nuestro barrio
Tercer Misterio
María
da a luz a Jesús.
Lectura Lc 2,7-12
María dio a
luz a su Hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre,
porque no había lugar para ellos en la posada. En la cercanía había unos
pastores que pasaban la noche a la intemperie, vigilando su rebaño. Se les presentó
un ángel del Señor; la gloria del Señor los envolvió con su luz y se llenaron
de miedo. El ángel les dijo: “No teman, les anuncio una gran alegría, que lo
será para todo el pueblo. Les ha nacido el Salvador, Cristo el Señor. Esto les
servirá de señal: un niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre.”
Reflexión
El Hijo
Unigénito del Padre, la Segunda Persona de la Trinidad, el Dios Infinito nace
de María en nuestra tierra. No llega como rey poderoso. No escoge la capital de
un imperio ni un palacio. Para él no hay lugar en una casa. El pequeño Jesús
aún no habla. Sin embargo, es la Palabra viviente del Padre, el argumento
visible de su misericordia. Dios se ha hecho niño, no hombre adulto. Nadie le
puede temer. Los primeros invitados son unos pobres pastores. Él es la gran
alegría de Dios para el mundo.
Intención:
En este misterio rezamos por las
familias.
Cuarto Misterio
María
en las Bodas de Caná.
Lectura Jn 2,1-11
Se celebraba
una boda en Caná. Estaba allí la Madre de Jesús. También fue invitado Jesús con
sus discípulos. Se acaba el vino. Le dice a Jesús su madre: “No tienen vino”.
Él responde: “¿Qué tengo yo contigo, mujer? No ha llegado mi hora”. Le indica
ella a los sirvientes: “Hagan lo que él les diga”. Jesús les dice: “Llenen las
tinajas de agua. Llévenle al mayordomo”. Cuando éste probó el líquido, dice:
‘Todos sirven primero el vino bueno; tú lo has guardado hasta ahora.” Fue el
primer signo de Jesús. Así manifestó su gloria, y sus discípulos creyeron en
él.
Reflexión
El primer
milagro no consiste en sanar a un enfermo o resucitar a un muerto. Su primer
signo mesiánico es alegrar una fiesta de matrimonio. Transforma 600 litros de
agua en vino. Manifiesta así la abundancia de alegría que él trae para el
hombre. A su madre la llama con palabra inusual “mujer”. También en el Calvario
la llamará así, indicando que es la Nueva Eva junto a él, el Nuevo Adán. María
ejerce su inmenso poder de intercesión. Por ella, él adelanta su hora. La
Virgen nos deja el programa de toda vida cristiana: “Hagan lo que él les diga”.
En Caná se alumbró la fe de los apóstoles.
Intención:
En este misterio rezamos por los
jóvenes.
Quinto Misterio
María
junto a la Cruz de Jesús.
Lectura Jn 19,25-27
Junto a la
cruz de Jesús, estaba su madre y la hermana de su madre, María, mujer de
Cleofás, y María Magdalena.
Al ver a la
madre y cerca de ella al discípulo a quien el amaba, Jesús le dijo: «Mujer,
aquí tienes a tu hijo.» Luego dijo al discípulo: «Aquí tienes a tu madre.» Y
desde aquel momento, el discípulo la recibió en su casa.
Reflexión
María acompaña
a Jesús en todo momento, en los buenos, pero también en este momento tan
doloroso. Y Jesús nos la entrega comom Madre. Desde entonces Ella también está
junto a nuestras cruces personales. Sufre al ver la violencia a la que someten
a su Hijo, pero también sufre hoy, con la violencia que sufren muchos hermanos,
en el barrio y en el mundo.
Intención:
En este misterio rezamos por los
enfermos y todos los que sufren por diversas razones.
Sexto Misterio
María
reúne a los Apóstoles y reciben el Espíritu Santo:
Lectura Hech 1,13; 2,1-4
Los Apóstoles
perseveraban en la oración, con un mismo espíritu, en compañía de algunas
mujeres y de María, la Madre de Jesús. Al llegar el día de Pentecostés, estaban
todos reunidos con un mismo objetivo. De repente vino del cielo un ruido, como
de viento impetuoso, resonando por toda la casa. Vieron unas lenguas como de
fuego que se repartieron y se posaron sobre cada uno. Se llenaron todos de
Espíritu Santo y se pusieron a hablar en diversas lenguas, según el Espíritu
les concedía expresarse.
Reflexión
Los Apóstoles
tenían nostalgia y miedo. No habían comprendido las enseñanzas del Maestro.
María sí estaba segura de que serían confortados por el Espíritu. Su petición
atrajo al Consolador. Así como el Espíritu resucitó a Jesús, desciende y es
Alma de esa familia que es la Iglesia. Los Apóstoles ya no serán temerosos ni
indiferentes: el Espíritu los enviará a extender el Reino de Dios hasta los
confines de la tierra.
Intención:
En este misterio rezamos por nuestra
Iglesia.
Séptimo
Misterio
La
Asunción a los cielos y la coronación de María como Reina.
Lectura Lc 1,46-47; Concilio
Vaticano II, Lumen Gentium 59
Entonces dijo
María: “Proclama mi alma la grandeza del Señor... Todas las generaciones me
llamarán bienaventurada”. La Virgen Inmaculada, limpia de toda mancha de pecado
original, fue llevada en cuerpo y alma a la gloria celeste al concluir su vida
terrena. Fue proclamada por el Señor Reina del universo, para asemejarla más
plenamente a su Hijo, vencedor del pecado y de la muerte.
Reflexión
Nuestro cuerpo
fue escogido para ser templo del Espíritu Santo. El santuario plenamente
habitado por la Santísima Trinidad fue María. Se entregó entera a la persona y
a la obra de Jesús. Por eso fue llevada en cuerpo y alma junto a su Hijo
Resucitado. Esto no es sólo una manera de hablar. Es un misterio. Así como la
Resurrección es real, también es un hecho que, desde el cielo, un corazón
enteramente humano, materno, de carne y sangre, late por nosotros.
Intención:
En este misterio rezamos por nuestra
comunidad.
miércoles, 4 de octubre de 2017
domingo, 1 de octubre de 2017
7ª charla sobre el P. Cacho, por Mercedes Clara.
El pasado miércoles participamos de nuestra 7ª charla sobre el P. Cacho, que en este caso fue en la parroquia San Alejandro, de donde es Párroco nuestro querido P. Richard Arce., y que fue desarrollada por Mercedes Clara, autora del libro "Padre Cacho. Cuando el otro quema adentro".
Comenzamos con el video "Todos dependemos de todos", producido por el DECOS. A continuación, Mercedes Clara nos guió por la reflexión. Nosotros ya hemos reflexionado sobre la figura del P. Cacho, y su manera de construir puentes, derribar muros y generar encuentros; pero para muchas personas de San Alejandro, fue la primera vez que escucharon hablar del P. Cacho, y de esta manera de reflexionar sobre la pobreza, y de cómo buscar una manera de mejorar las condiciones de vida de tantos hermanos.
Luego de esta enriquecedora charla, escuchamos al mismo Cacho, a través de un audio, quien una vez más nos emocionó, y luego del cual hablamos en pequeños grupos. Luego de compartir resonancias, oramos juntos con una de las oraciones que elaboró el mismo Cacho.
Nuestra próxima charla será el viernes 20 de octubre donde compartiremos "La mirada de los vecinos sobre el P. Cacho.
Para ver más imágenes haga click aquí.
Domingo XXVI durante el año, ciclo A.
1ª lectura: Ezequiel 18,24-28; Salmo 25(24),4-5.6-7.8-9; 2ª lectura: Filipenses 2,1-11; Evangelio según San Mateo 21,28-32.
Queridos/as hermanos/as:
¡Qué bueno es Dios!, que nos ama y acepta tal como somos. Siento que éste es el mensaje principal del Evangelio que leemos hoy.
Para comprenderlo mejor, situémonos en el contexto. Jesús está hablando con las autoridades de los judíos, con los fariseos y maestros de la ley. Estas personas aparecen en el evangelio discutiendo a cada paso con Jesús, porque a pesar de verlo predicando y haciendo milagros, no lo aceptan como el Enviado por Dios. Estas discusiones “van subiendo de tono”, como en el texto que meditamos hoy.
Repasemos la parábola: un hombre tenía dos hijos a los que pide que vayan a trabajar a su viña. El primero dice no quiero, pero luego va; el segundo dice voy, pero no va. Jesús pregunta quién de ellos habrá cumplido la voluntad del padre. Ellos responden sin dudarlo: el primero; pero con esto entraron en un callejón sin salida. Jesús compara al primer hijo –el que dijo que no, pero después fue- con los publicanos y las prostitutas: éstos, con su vida de pecado dijeron no al Dios predicado por las autoridades, pero aceptan a Jesús y se convierten en sus discípulos; por consiguiente, las autoridades representan a los que dijeron voy, y no fueron: ellos vivieron toda la vida de acuerdo a la ley de Moisés, pero cuando llegó el Enviado de Dios, no lo aceptaron. Lo importante es cumplir la voluntad del Padre, que en San Juan es conocer y creer en Jesús; en Marcos, en seguir a Jesús como discípulos. Son, entonces, los publicanos y prostitutas que aceptaron a Jesús los que cumplen la Voluntad del Padre. Por esto Jesús les dice que los precederán en el Reino de Dios.
Esto debe haber sido percibido por las autoridades como algo escandaloso, casi como un insulto, pero afirmaciones como éstas son las que hicieron que las autoridades empezaran a conspirar contra Jesús. Es interesante notar que Jesús no dice que estas autoridades serán excluidas del Reino, sino que publicanos y prostitutas entrarán antes que ellos. Jesús no los excluye; son ellos los que deciden autoexcluirse.
Este texto nos deja varias enseñanzas. Por un lado, que Jesús nos ama y acepta tal como somos, con nuestros defectos y virtudes, y aunque seamos muy pecadores, Él nos hace merecedores del Reino. Por otro lado, el ser amados de esta manera es una invitación a amar de la misma forma, como dice San Pablo: “tengan los mismos sentimientos de Cristo”, que siendo rico se hizo pobre para salvarnos, y por su muerte y resurrección reconcilió todas las cosas consigo. Él ya nos ha enseñado: “no juzguen y no serán juzgados, porque la misma medida que usen para medir será usada con ustedes”; porque como dice Isaías ni nuestros pensamientos ni nuestros caminos son los de Dios; los suyos nos superan como el cielo supera a la tierra; y como dice Eclesiastés: “se ven caras y no corazones”, es decir, juzgamos en base a lo que vemos, pero no conocemos las intenciones que hay detrás de cada hecho, o dicho de otra forma, no tenemos todos los elementos para juzgar; Dios sí los tiene.
Además, el salmista nos recuerda que su amor y compasión son eternos; porque Él es fiel, bondadoso y recto; Él muestra el camino a los extraviados y guía a los humildes; enseña su camino a los pobres, porque es nuestro Dios y Salvador.
A este Dios que es tan bueno, le pedimos que nos muestre sus caminos, que nos guíe por las sendas de la fidelidad. Y a María, nuestra Madre que nos ayuda, que nos proteja para no errar el camino, y si nos caemos, para que nos ayude a levantarnos.
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