sábado, 9 de abril de 2016

2º encuentro de catequesis familiar.

En la tarde de hoy tuvimos nuestro segundo encuentro de catequesis familiar, donde compartimos momentos muy lindos.
Iniciamos el encuentro junto a nuestra Virgen, en el jardín lateral de la parroquia. Allí cantamos, rezamos, ofrecimos a María nuestras expectativas y compromisos para el año, y como signo de esto, plantamos una Santa Rita, que esperamos embellezca ese lugar donde veneramos a nuestra Madre.
Después nos separamos en en los dos grupos, adultos y niños. Los niños hicieron un repaso de lo trabajado el año pasado. Los adultos estuvimos trabajando en base a las dos verdades más importantes de esta semana santa: Jesús dio su vida por amor a nosotros para salvarnos; y ahora vive Resucitado entre nosotros.
Damos gracias a Dios por este encuentro y le pedimos que nos ayude a seguir creciendo juntos en este camino de conocerlo más.

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viernes, 8 de abril de 2016

Reencuentro del grupo "Betania".

Ícono de Betania. Pbro. Ricardo Ramos.
En la noche de hoy se volvió a reunir el grupo "Betania".
Es un grupo de reflexión para adultos, y se eligió este nombre por las siguientes razones:
  • Betania significa “casa del pobre”, y Cristo es el pobre por excelencia, por eso podría decirse que es “casa de Cristo”.
  • Es la casa de sus amigos: Lázaro, María y Marta. Prefiere quedarse allí en la casa de la amistad que en Jerusalén, casa del poder. 
  • Pero este círculo de amigos no está cerrado. Hay espacio para que nosotros participemos de esta mesa; hay un lugar para nosotros.
  • Estos amigos cumplieron con lo que dice Ap 3, 20 “Mira que estoy a la puerta y llamo: si uno escucha mi voz y me abre, entraré en su casa y cenaremos juntos”. Es un encuentro que se da en la noche, con toda la carga simbólica que esto tiene. 
  • Al ver esta reunión de amigos, quiero formar parte de ella, quiero sentarme a la mesa con ellos. 
  • Queremos encontrarnos con Jesús, como sus amigos en Betania”.

Nos reuniremos los viernes a las 20 horas en una frecuencia a confirmar.

"Enciende una luz".

Compartimos la canción "Enciende una Luz", con la que finalizamos la reunión del grupo de Biblia ayer, sintiéndonos llamados a llevar la Luz de Jesús a los demás.

jueves, 7 de abril de 2016

Próximo martes: Asamblea Parroquial a las 17:30.


2º encuentro del grupo de Biblia.


En la tarde de hoy se realizó la segunda reunión del grupo de Biblia.
Comenzamos a leer el libro de los Hechos de los Apóstoles, y para entenderlo mejor, hoy hablamos de su autor, de su manera de escribir, del contexto histórico al que pertenece, y de cuál es su finalidad.
Hoy meditamos el comienzo del libro, donde se nos presenta un nexo con el Evangelio de Lucas, el episodio de la Ascensión, la confirmación de la Promesa de Jesús y el envío misionero de los discípulos.

Para acceder al material que trabajamos, haga click aquí.

lunes, 4 de abril de 2016

Solemnidad trasladada: La Anunciación del Señor.

Esta Solemnidad fue trasladada este año, debido a que el 25 de marzo coincidió con el Viernes Santo. 

1ª lectura:  Isaías 7,10-14.8,10c; Salmo 40(39),7-8.9.10.11; Hebreos 10,4-10; Evangelio según San Lucas 1,26-38.

Queridos/as hermanos/as:

¡Qué bueno es Dios!, que en Jesús se hizo uno de nosotros igual en todo, menos en el pecado.

Celebramos hoy la Anunciación del Señor, es decir, el momento en que el Ángel le anunció a María de que iba a ser la Madre de Dios y, gracias al Sí de María, es también el momento de la Encarnación del Salvador del mundo. Celebramos que Dios es fiel y cumple sus promesas.

Hoy se cumple la Promesa hecha a nuestros primeros padres, luego de que rompieran su relación con Dios por el pecado original, y dejaran a la humanidad herida en su naturaleza: la Promesa de que vendría un Salvador que sanaría a la humanidad herida.

Esta Promesa se transmitió de generación en generación, y profetas como Isaías comenzaron a anunciar la manera en que se iba a cumplir: "Miren, la joven está embarazada y dará a luz un hijo, y lo llamará con el nombre de Emmanuel. Porque Dios está con nosotros."

Ya que nosotros no fuimos capaces de reconciliarnos con Él, fue Él el que se hizo uno de nosotros, igual en todo menos en el pecado, para demostrarnos que la fidelidad es posible. Desde entonces el ser humano no puede decir que está solo, "Porque Dios está con nosotros."   

Es un misterio inmenso: el Creador y Rey del Universo, por amor se hizo el más pequeño e indefenso en un bebé. Él, que lo puede todo, eligió necesitar de nosotros, de una madre y un padre que lo cuidaran. Él, siendo el más rico, por amor, se hizo el más pobre.

Este misterio de la Encarnación está estrechamente unido al  de la Pasión que nos disponemos a celebrar la próxima semana. En la Cruz, Jesús se hace el último, y asume lo más profundo de nuestra humanidad. En la Cruz, Jesús asume nuestra oscuridad, nuestra falta de amor, nuestra culpa, nuestro pecado y nuestra muerte; y por su amor fiel, en la Resurrección lo cambia cor luz, perdón, sanación y vida, "porque no hay nada imposible para Dios". 

A este Dios que nos ama tanto, vamos a pedirle que nos ayude a abrazar y amar este misterio de su Encarnación; y a María, nuestra Madre que nos ayuda, que nos regale una disponibilidad al Espíritu como la suya, para que podamos decir como ella, "Yo soy la servidora/el servidor del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho".  

domingo, 3 de abril de 2016

Domingo II de Pascua.

1ª lectura: Hechos de los Apóstoles 5,12-16; Salmo Salmo 118(117),2-4.22-24.25-27a; 2ª lectura: Apocalipsis 1,9-11a.12-13.17-19; Evangelio según San Juan 20,19-31.

Queridos/as hermanos/as:

¡Qué bueno es Dios!, que por su Espíritu nos trae la paz, y nos regala el don de la fe.

Celebramos el segundo domingo de Pascua, conocido desde la antigua Tradición cristiana como "Doménica in albis", y más recientemente como el domingo de la Misericordia. El primero hace referencia a las vestiduras blancas que utilizaban los recién bautizados; el segundo, a la visión que tuvo Santa Faustina. En uno u otro caso, celebramos que el amor de Dios transforma nuestras vidas.

A lo largo de esta octava de Pascua, contemplamos en las lecturas testimonios de los discípulos, y cómo sus encuentros con Jesús les transformó las vidas.

Hoy contemplamos a los discípulos encerrados "por miedo a los judíos", o mejor dicho, a las autoridades judías que condenaron a Jesús. Jesús irrumpe en ese encierro y regala su paz, capaz de sacar a sus discípulos de la parálisis que provoca el miedo, y de ponerlos en estado de misión. El encuentro con Jesús Resucitado transformó sus vidas de personas comunes y corrientes a misioneros del Evangelio de la Vida hasta los confines de la tierra.

Pero uno de los discípulos, Tomás, no estaba presente, y no cree al testimonio de sus hermanos. Por este motivo es llamado "el incrédulo". Sin embargo, me parece que hemos sido muy duros con Tomás. Parece que hemos olvidado que este mismo Tomás es el que, en el episodio de la Resurrección de Lázaro, mientras lo otros discípulos buscan evitar que Jesús vuelva a Judea -porque representa riesgo de muerte- dice de forma valiente"Vamos nosotros también a morir con Él".

Jesús es un Maestro Bueno que nos ama y acepta tal como somos. Él acepta que Tomás necesite signos concretos de su Resurrección, y por eso, al domingo siguiente, Jesús se les vuelve a aparecer, esta vez con la presencia de Tomás a quien llama personalmente a contemplar sus heridas. Tomás, llamado el incrédulo, es no obstante, el primero en llamar a Jesús "Dios mío". Esto nos da la esperanza de que nosotros también, con nuestros defectos y virtudes somos aceptados y amados tal como somos y, que con la ayuda de Dios, llegaremos a ser santos.

Jesús culmina expresando la bienaventuranza "¡Felices los que creen sin haber visto!". Sin duda, somos beneficiarios de esta expresión. Nosotros no tuvimos la gracia de verlo cara a cara. Sin embargo, como Buen Maestro, Jesús pensó en que nosotros también necesitamos signos visibles de su Presencia y, por esto, en la Iglesia que fundó con los Apóstoles dejó sus mismos gestos y palabras que llamamos sacramentos, a través de los cuales hoy es posible para nosotros encontrarnos con este Jesús que nos ama tanto. Hoy, para nosotros también es posible reconocerlo al partir el pan; hoy es posible que nuestro corazón arda con sus palabras. Con razón el salmista nos dice  "den gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia". 

A este Dios que es tan bueno, vamos a pedirle que nos ayude a crecer en la fe, a salir de la parálisis que nos provocan nuestros miedos y a convertirnos en misioneros de su amor; y a María, Madre de la Resurrección, que nos ayude a ser dóciles al Espíritu, para dar testimonio de este Dios que nos ama y nos acepta tal como somos.